jueves, 10 de febrero de 2011

41/365 "Lucidez Octagenaria"

Les presento a mi tío-abuelo Emilito González, hermano de mi abuelo Minito, con quien por cierto guardaba un enorme parecido. Tuve el lujo de compartir de nuevo con él en Barahona hoy, mientras hacía fotos para Miss Barahona 2011, Yudith Jiménez González, quien es su nieta.

Durante nuestras conversaciones, pude comprobar que tiene aún una memoria privilegiada y conserva también sus dotes de buen declamador. En la foto, cita de memoria el poema "Cobarde!" de Marcos Rafael Blanco Belmonte, que incluyo a continuación:

Cobarde!

Raudo el buque navega. En la toldilla

Fuma impasible el capitán negrero.

Por la abierta escotilla

Sube murmullo ronco y plañidero,

Que el sollozo semeja

De mil bestias humanas,

Es el ébano vivo que se queja

Al dejar las llanuras africanas.

Y mientras gime abajo el cargamento,

Y a la merced de las olas y del viento

Navega el barco por la mar bravía,

"¡Que nos relate el capitán un cuento!"

Pide a voces la audaz marinería.

"¿Una historia pedís? ahí va la mía."

El negrero exclamó_"Si por mi alarde

De arrojo temerario habéis creído

Que cual valiente soy valiente he sido,

¡Grande fue vuestro error! yo fui cobarde.

Yo fui cobarde, sí; porque yo amaba

Con la ternura de la edad primera

A una mujer que infame me engañaba...

Y la amaba frenético, la amaba

Como ama a sus cachorros la pantera.

No sé si su adulterio o mi cariño

La hicieron concebir un tierno niño;

Mas, sé que entre la madre y el hijuelo

Tanta dicha gocé, tanta ventura,

Que a deciros verdad me figuraba

Que casi comprendí lo que era el cielo.

Breves fueron mis cándidos amores;

Breve mi dicha fue, breve mi calma,

Y al saber la traición de los traidores,

Sentía del infierno los horrores

Dentro del corazón, dentro del alma.

A mi rival deshice a machetazos...

Y antes de herir a la que impía

Rompió de amor los bendecidos lazos,

El arma se detuvo, que en los brazos

De la madre culpable sonreía

El pequeño débil e inocente

Y no quise manchar su tersa frente.

Y de pueril ternura haciendo alarde,

Por no dejar sin madre al pequeñuelo

¡A la infiel perdoné como un cobarde!

Marcos Rafael Blanco Belmonte

2 comentarios:

Doris dijo...

Gracias Pedro!... Son rasgos muy conocidos y queridos para mi... El tío Emilio como era llamado por mi padre, tiene un asombroso parecido a la que en vida fuera mi gran amiga y compañera de tertulias: Mi hermosa y adorada Mama´dorinda...
Gracias del alma primo!... Contemplar al tío Emilio hace que me sienta mucho más cerca de ella... Dios te bendiga por darme esta alegría en medio de la inmensa pena de saberla perdida...

Elia Mariel dijo...

mi abuelo... ya en sus últimos días no tenía la memoria a corto plazo muy lúcida. Preguntaba como 7 veces al día qué estaba yo estudiando, pero aún así era capaz de recitar todos y cada uno de los poemas que aprendio durante su infancia y su juventud. Gracias por recordarme esos momentos con esta foto :)